
Era muy simpático, pero no hablaba ni "papa" de inglés, así que difícilmente nos podíamos entender con él, solo gestos, aspavientos y risas...
El último día pasamos por Kaktüs a cenar, y a despedirnos de todos, y justamente nos dijo que para él era también su último día en Estambul, cambiaba de trabajo y de región: Anatolia.
Nos despedimos para siempre.
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